jueves 30 de diciembre de 2010

Annus horribilis

Es el momento de cerrar página, de soñar con dejarse el tabaco y creer que no faltaremos al
gimnasio, es el momento de creer en nosotros (no nos queda otra), tenemos la obligación moral de creer que no seremos una generación perdida, porque fuimos la generación del cabreo.
Despedimos el año en que un pariente lejano marcó el gol de nuestras vidas, para hacernos olvidar de una vez por todas el penalti de Raul, la nariz destrozada de Luis Enrique y la indignación de Camacho en tierrras asiaticas.
Dejamos atras el año en que descubrimos que un puñado de especuladores tienen mas poder que once millones y medio de españoles, pero no nos vamos a resignar.
El año 2011 tiene que ser el de todos aquellos que algún día soñaron con una España en solfa, la generación del cabreo no ha muerto, los ayuntamientos siguen sin tener sentido sin jovenes de izquierdas, las becas no pueden volver a ser patrimonio de aquellos que son pobres y desgraciados, a los dinosaurios no les ha nacido de repente la conciencia ecológica, y en un pais de gente con un par de cojones no caben ministros del ciclismo que tolerán el Dopaje.
El año que sin duda por suerte terminamos, es el del fin del milagro Varcarcel, pero repito no seremos otra generación perdida, es posible y tenemos derecho a que por fin esta tierra de desterrados decida sobre su destino, nadie puede arrancarnos de nuestra tierra, nadie puede impedirnos hacer compatibles los paparajotes con la creación cientifica, el fascismo no ha comprendido que el zarangoyo es inseparable a los cuadros de Torregar y las canciones de Desconfianza Mutua.
Probablemente seamos lo nacidos para perder, pero estamos dispuestos a resistir, por todo lo bueno de esta tierra. FELIZ 2011.
Salud y a ganar